CASA ENTREENCINAS

Localización: Concejo de Llanes. Parcela nº2. Orientación de la vivienda hacia el sur. Parte semi-enterrada con cubierta ajardinada.

Objetivos energéticos: Demanda de calefaccion inferior a 15kwh/m2a,  estandar Passivhaus. Criterios bioclimáticos + bioconstrucción.

Estado: Terminada

Blog de la casa: http://casabiopasiva.blogspot.com.es/

Fotos en Plataforma Arquitectura: http://www.plataformaarquitectura.cl/2012/10/29/casa-entreencinas-duque-y-zamora-arquitectos/

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vista desde el camino 

ver fotos de la maqueta e infografía.

La parcela en la que se sitúa esta vivienda presenta al gual que las demás, una forma irregular, alargada en la dirección este-oeste, lo cual determinará la situación y forma de la vivienda, con el objetivo de abrir todas sus estancias hacia el sur. Sin embargo, la topografía añade en este caso una complejidad aun mayor, ya que, al contrario que en las otras parcelas, la pendiente del terreno no sigue su dirección longitudinal, ni se concentra en su extremo este, sino que gira y se extiende a lo largo de toda su diagonal. Desciende desde el vértice sureste (a 44.25m) con una pendiente aproximada del 18%, que se acentúa bruscamente a partir de la cota 41.50m, pasando a tener porcentajes superiores al 40%. Este brusco talud se extiende de este a oeste de la parcela, fragmentándola en dos. Una parte superior, cercana al linde sur, con una cota aproximada de 41,25m. Y una parte inferior, prácticamente llana, a cota 39,25.

La densa vegetación existente, encinas, robles, abedules.., respecto a los cuales hay que mantener unas distancias, son otro condicionante que definirá el proyecto. Situadas tres encinas en el linde este y  una en el linde oeste, que nos separa del camino público de acceso, limitan notablemente la superficie real edificable de la parcela. La estrechan en su parte norte, la más favorable para emplazar la vivienda.

Debido a la abundante vegetación y la escarpada topografía, la solución de la propuesta pasaba por respetar escala del entorno y conseguir que el paisaje prevaleciera sobre la vivienda y no al contrario.Surge tras esta reflexión la idea de que el volumen edificado no tenía que manifestarse en su totalidad. Gracias a que la normativa permite realizar una cubierta ajardinada si esta se desarrolla en continuidad con el terreno, parte de la vivienda se “esconde” integrándose en el paisaje. La fuerte pendiente que desciende desde el vértice sureste de la parcela y se extiende a modo de talud a lo largo de toda su diagonal, hasta este momento nuestro quebradero de cabeza, se convierte en la solución. Realizando una pequeña muesca en el terreno y dándole continuidad a este desde su cota 42.00, integramos parte del programa de la vivienda en un volumen de planta baja casi imperceptible. Tan sólo se manifiestan sus fachadas. La sur, completamente acristalada para captar radiación solar y de la que se retira ligeramente el talud con el objetivo de permitir mayor entrada de luz. Y la norte, casi opaca y sobre la que, como devolviéndole lo que se le quita, se amplía el talud para aislar de manera natural la mayor parte de su superficie.

El resto de la vivienda se plantea en un único volumen compacto y abierto al sur. Este se asienta sobre la zona llana de la parcela, tomando su cota más baja, con el objetivo de que a pesar de tener dos alturas, quede integrado en el conjunto sin romper su escala. Mantiene una altura muy inferior a la de las copas del frente de árboles que se extiende por el linde este y desde el sur se percibe como un elemento de planta baja.

Cuenca visual desde el camino.

La vivienda se integra dentro del relieve del paisaje

Funcionalmente la vivienda plantea una clara separación entre la “zona de día”, en planta primera, y la “zona de noche”, en planta baja. Esta última, de mayor superficie, se integra en el volumen principal y en el enterrado. Se abre completamente al sur y sin embargo mantiene la intimidad y privacidad de sus estancias gracias a su posición en la parcela. El talud y sus múltiples afloraciones rocosas serán su telón de fondo.

Consta de tres habitaciones y un estudio, que mediante paneles de madera correderos pueden modificar su vinculación, pudiendo funcionar como dos estancias o como cuatro. Se pretende aportar la flexibilidad que requiere su uso en las distintas épocas del año. Dos baños, situados al norte de las habitaciones, les dan servicio y las protegen térmicamente. La entrada principal a la vivienda se plantea también en planta baja, dado que esta tiene un vínculo más directo con el acceso a la parcela. En la planta primera, cuya cota se corresponde con la parte superior del talud, se sitúan las estancias de más vida de la vivienda. La vista no se interrumpe desde esta altura y la luz incide con mayor intensidad y durante más horas.

Con el objetivo de mejorar el comportamiento térmico de la vivienda, exigencia prioritaria para la propiedad y con la cual estábamos completamente de acuerdo, planteamos en todo el frente sur de la planta primera una galería. Esta, al igual que en la arquitectura popular, actúa como un acumulador del calor generado por la radiación solar. Cerrando los dos paramentos de vidrio que la limitan, el interior con una parte ciega con la inercia necesaria para almacenar el calor, conseguimos este efecto. Sin embargo, gracias a las técnicas constructivas contemporáneas, podemos utilizar ese espacio con una mayor flexibilidad, de manera que funcione a lo largo de todo el año. Durante la primavera y el otoño, la hoja interior puede recogerse sobre su parte fija, ampliando la superficie del salón. En verano, en contraposición, la galería funcionará como un porche, abriendo su hoja exterior.

Estos espacios, los de mayor actividad, se vinculan con el terreno a través de la cubierta ajardinada del volumen enterrado, dando acceso a sus cotas más altas. Se abren hacia esta zona por ser el punto singular con más encanto de la parcela.

ver fotos de la maqueta e infografía.

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